En el pasado, los debates sobre la asignación de activos implicaban principalmente la combinación de acciones con bonos, haciendo hincapié en la diversificación del riesgo.
A medida que mejoran la alfabetización financiera y la conciencia fiscal, la gente comprende gradualmente que la "deuda" no son solo bonos, sino que también pueden ser pasivos que se pueden usar de manera inteligente.
Al invertir fondos de bajo interés en activos estables con retornos a largo plazo superiores a los costos, se puede amplificar la cantidad de capital, creando así un cambio cualitativo a través del cambio cuantitativo.
En una era donde la sociedad en forma de M se hace cada vez más evidente, solo ajustando nuestra mentalidad y haciendo un buen uso de las herramientas nuestros activos podrán tener la oportunidad de crecer más rápido.